sábado 14 de enero de 2012

«¡Qué extraño mundo…!»

¡Qué extraño mundo

de tu frente coronada

a mi frente coronada! ¡Qué extrañas

frentes al frente de otras vidas!

Para tenerte quiero

mi corazón matagigantes

un candil y un espejo

y una bala —por si acaso—

Querer ser Dios y en un instante

querer dejar de serlo

—no querer ser nada—

Recorres mi vida a la velocidad del alma

—el mundo sigue ardiendo lentamente—

6 comentarios:

  1. Qué gran poema. Qué extrañas frentes al frente de otras vidas. Me podría morir leyendo y releyendo ese verso, y hubiera tenido una vida plena.

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  2. Me vas a sacar los colores, Gonzalo...

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  3. Fantástico. Maravilloso. Enhorabuena :)

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  4. ¡bien!, querido Víctor.
    Esto se me antoja como un siglo de verbo áureo pasado por el tamiz de la vanguardia más visionaria.
    Enigmático en ese intento de abrir fisuras -lo más difícil en poesía- que nos muestren el otro lado de las palabras.
    Asimétrico: Inicio más narrativo, núcleo visionario fisurístico y final grandioso, pero no sé si acorde.
    Quiero más!

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  5. Ah! Y ese "por si acaso" me chirría. Lo siento. Te lo digo con todo el cariño.

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  6. ¡Querido Plutón! Muchísimas gracias por los comentarios. Con la primera línea me has ganado, ya que jamás me lo han señalado a pesar de ser a lo que aspiro. También creo que le falta algo, es fragmentario de una forma que no me gusta. Todo se andará...
    Me alegra muchísimo verte por aquí. ¡A ver si lo hacemos ya en persona! Al final nos vemos antes en los USA...

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