
Catorce cometas encerradas en otoños
oponen sus sombras a las luces de otros cielos
clavadas en las manos de unos niños traviesos
sangraron besando las tormentas del pasado
Catorce niños y sus miradas de lagarto
dan paz al enemigo que los mece en sus brazos
Cerraron sus ojos y sus bocas y sus puños
en busca de un sueño por lo demás infinito
Catorce sueños que son catorce despertares
La inocencia es totalmente contraria a la muerte
de catorce vidas que hacen una sola muerte
y una sola vida y una luna de juguete
cercada por el ruido de un trompo que no para
de girar y de girar y de girar y de gi…
vivan las lunas de juguete !
ResponderSuprimirbuen poema, victor.
¡Gracias, Gonzalo!
ResponderSuprimirLo leeré en el "I Vallecas Cu-Literario" ;)
Un abrazo.